En verano, a uno le apetece tirarse al agua sin preocupaciones. Sin embargo, los bolsos, los móviles y las carteras que se dejan sin vigilancia son un blanco fácil para los ladrones. Con unas sencillas medidas, puede reducir considerablemente el riesgo de robo.
- Lleve solo lo imprescindible: lleve el menor número posible de objetos de valor a la piscina del jardín. Limite el dinero en efectivo, las tarjetas y otros objetos personales a lo que realmente necesite.
- Guarde los objetos de valor bajo llave: utilice las taquillas, las cajas de seguridad o los depósitos para objetos de valor, si los hay. El móvil, la cartera y las llaves estarán más seguros allí que en un bolso desatendido junto a la tumbona.
- No deje el móvil a la vista: no deje su móvil, su reloj inteligente u otros objetos de valor a la vista sobre la toalla de baño o en un bolso abierto. Incluso un supuesto buen escondite, como dentro de los zapatos o debajo de la ropa, ofrece poca protección.
- Separa las llaves de la dirección: no guardes la llave de casa junto con documentos u otros objetos en los que se vea tu dirección. Así evitarás que, en el peor de los casos, un robo tenga consecuencias adicionales.
- Cuiden juntos de sus pertenencias: si van en grupo, pueden turnarse para bañarse, de modo que alguien se quede vigilando las pertenencias personales. Si no, pidan a una persona de confianza que les eche un vistazo un momento.
- Mantén la atención: presta atención a situaciones inusuales o sospechosas. Comunica cualquier observación al personal de la piscina al aire libre.